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Las sensaciones corporales durante el confinamiento, comienzan a manifestarse de manera negativa o desagradable. Observar los beneficios de la conciencia del cuerpo que habitamos nos permitirá sobrellevar de una mejor manera el encierro al cual nos encontramos sometidos.

Entre el muro y la ventana. Por Alemórfica - 2020


Entre el muro y la ventana, nuestro espacio se encoge, se hace más limitado. Sin lugares para escapar, necesitamos de la introspección corporal. Para ello, reflexionaremos en puntos que nos permitan acercarnos a ella, nos aproximaremos a un ejercicio creativo que cualquier persona puede desarrollar y unas conclusiones que nos motiven a llevarla a la práctica.

(((Cuerpo que habita es un blog que indaga en la forma cómo habitamos nuestro propio cuerpo y el espacio que nos rodea))).

El cuerpo se manifiesta a través de un lenguaje que no sabemos descifrar, ya sea por nuestra indiferencia, la manera en que fuimos educados o los paradigmas que nos gobiernan. De cualquier manera, nuestra tarea es descifrar su lenguaje, para comprender qué es lo que necesitamos y lo que realmente nos hace bien. En estos momentos de confinamiento, revisar las sensaciones que provienen de nuestro cuerpo es vital para lograr equilibrio y la tranquilidad que con el paso de los días se vuelven escasos. Para esto, podemos usar la introspección corporal desde una perspectiva creativa. Esto nos permitirá adentrarnos, indagar en el cuerpo y tomar la actividad creativa como una práctica hacia el bienestar.

Una historia se ha venido escribiendo sobre la evolución en la manera en que comprendemos al cuerpo. Desde los griegos, el cuerpo ha sido idealizado en figuras de perfección que representaban algo más allá del ser humano común y corriente, al tiempo que pensadores como Platón, propusieron la división tajante entre cuerpo y mente, dando mayor categoría a los frutos de la actividad mental, tradición continuada y profundizada por Descartes. Las visiones sobre el cuerpo han surgido desde las tensiones entre fuerzas extremas: 1) desde la idealización de un modelo de cuerpo perfecto y un culto a lo físico, que conlleva a la presión de tener un cuerpo bien formado, donde las imperfecciones pueden ser escondidas, modificadas o eliminadas y 2) el extremo opuesto a la idealización que se evidencia en el desprecio, la indiferencia y olvido de lo que pertenece a lo corporal.

Despojándonos de las idealizaciones o paradigmas que tienen al cuerpo como su objeto principal, es primordial considerar que la palabra CUERPO en general, nos habla de un conjunto de partes interrelacionadas. Nuestro cuerpo es el lugar donde interactúan múltiples sensaciones, e impulsos simultáneos que al superponerse, nos resultan contradictorias y difíciles de leer.  Esto se explica a través del concepto de intermodalidad sensorial que en pocas palabras, significa que tenemos bastantes canales a través de los cuales ingresan las sensaciones, las cuales se transmiten, viajan, interactúan y se entrelazan de manera tal, que se convierten en un gran entramado, donde unos sentidos influyen sobre otros, modificando las maneras de percibir.  Si te interesa profundizar en este concepto, te invito a leer este post.

No existe una manera única o correcta de percibir, así como tampoco existe un cuerpo REAL, en el sentido en que todo lo que tenemos son manifestaciones, ya que solamente la persona que vive ese cuerpo, es quien conoce todo lo que sucede en su interior. Pero no es real o no se siente real hasta que se expresa o esas manifestaciones se hacen tangibles, más allá de ser sólo sensaciones. El cuerpo no es solamente la materia que lo constituye, los sistemas y entramados que le permiten ser vida, son también las emociones, los entretejidos sensoriales y más allá las percepciones y creencias que se construyen como producto de asimilar tales sensaciones. El cuerpo entonces, se hace real a través de la acción, de las manifestaciones que toman forma tangible que sean comunicables o transmisibles a otros. 


Pensar en lo que el cuerpo siente. Por Alemórfica - 2020

El arte ha emergido como una forma de construir diversos lenguajes a partir de las múltiples sensaciones corporales. La pregunta por el cuerpo aún no tiene respuesta y no debe tenerla, porque de hallarla, se perderían las oportunidades de indagar, sentir y crear. Es la pregunta por el cuerpo la que insta a buscar canales de expresión para una energía que se desborda en cuerpos sensibles capaces de percibirla. No puede existir una idea única de cuerpo. Al referirme al cuerpo, debería hablar de cuerpos, debido a las múltiples formas de sentir, que no se resumen en una sola manera de etiquetarlo.

Pueden existir tantas ideas, concepciones y formas de vivir y manifestarse a través del cuerpo, como seres que habitan la tierra.

Es poco lo que conocemos del cuerpo, tanto como entidad biológica como entidad emocional. Hemos perdido el asombro frente a las maneras en que el cuerpo da respuesta frente a los desafíos de la naturaleza, llegando a producir equilibrio al interactuar con lo que le rodea, equilibrio del cual participamos sin ser conscientes de ello. Por otro lado, nuestra forma de vivir el cuerpo o la manera usual de ser conscientes de él desafortunadamente, es a través del dolor el cual preferimos evitar, para que no sea un obstáculo en nuestras vidas. Para ello, se han creado supuestas medicinas para sedar, adormecer y anestesiar a quien carga con tanto peso, interrumpiendo su capacidad para sentir, desconectándose de sí, lo cual profundiza más el problema, en vez de resolverlo.

El cuerpo debe ser intervenido, como un imperativo por conseguir una perfección inalcanzable. El cuerpo, puesto a disposición de la sociedad, es formado y moldeado a través de la escuela, el trabajo y los lugares públicos. Si ya no hay un cuerpo que exponer, ya no hay un cuerpo que arreglar. En realidad, no hay nada que deba ser arreglado en nuestro cuerpo, sólo nuestra manera de tratarlo. Esto puede ser un primer paso para la auto-aceptación.

Ahora todos los esfuerzos por maquillas, tapar o modificar son inútiles. Estamos siendo confrontados con nosotros mismos. Nos vemos obligados con prisa, a juntar las partes de aquello que desde hace tiempo se venía agrietando y que ahora se está rompiendo. 


Juntando partes. Por Alemórfica - 2020


No es la primera vez que el cuerpo ha sido sometido. El cuerpo está acostumbrado, desde que nace, a ese proceso de constante adiestramiento. No le resulta una situación extraña, quizás busca formas de adaptarse a lo que no es natural, sin salir bien librado. Es por esto que vemos el aumento de tantos cuerpos enfermos. ¿Será éste el momento de reconsiderar, al que era nuestro enemigo, para convertirlo en aliado? 


Algunas claves para la introspección corporal


Cerrando los ojos, buscando el silencio. Por Alemórfica - 2020

Si revisamos la historia que se refiere a las maneras de entender el cuerpo, podemos observar que aún continúa la ruptura entre racionalidad y pensamiento subjetivo. Contrario a esto, Merleau Ponty enuncia que “pensamos a través del cuerpo” lo cual significa que las sensaciones se convierten en percepción en nuestro cerebro y fabricamos pensamientos en base a esa información que ingresa a nuestro sistema. No existe percepción por un lado y pensamiento por el otro: ambos se funden y entretejen. Es nuestra tarea revisar e integrar las distintas perspectivas que, desde la biología, la cultura, la filosofía y el arte entre otras nos permiten visualizar.

El proceso de reconciliación con el propio cuerpo comienza por reconocerlo como fuente de sensaciones que nos permiten conocer el mundo. Todo aquello que ingresa del exterior a nuestra conciencia, para por el filtro de la piel y los sentidos. Vale la pena considerar que, hay gran cantidad de información que ingresa a nuestro sistema de la cual no somos conscientes, así que es necesario reducir tal cantidad de información, así como el ruido y las distracciones. Para esto, día a día hay que disponerse a buscar el silencio por períodos de tiempo prolongados. También hay que reconocer el ruido interno a través de ejercicios de escucha. Estos ejercicios permiten sumergir a la mente en un estado donde no es necesario luchar ni producir ruido constante interno.

Al comprender qué es la corporalidad – término que se refiere al hecho de vivir el cuerpo- a través de una breve observación encontramos que la manera de vivir el propio cuerpo es automática. Damos forma a nuestros hábitos, pero nuestros hábitos dan forma a nuestras vidas y preferimos que nuestros hábitos se instauren sin mucho esfuerzo. El peligro de ser cada día más autómatas está en la pérdida de sensibilidad, la sensación de vivir anestesiados, sentir que vivimos sin propósito. Es por ello necesario aprender a poner nuestra atención a aquello que sucede en cada momento. Observar los estados corporales, sin intentar dar explicación. Tomar nota de ellos sea a través de palabras, dibujos, recortes, todo esto sin emitir juicios. También estas sensaciones pueden ser dibujadas a través de trazos, líneas o manchas, sin esperar a que tengan sentido.

 Vale la pena preguntarse si dejamos que las sensaciones surjan, las reprimimos o nos encontramos presa de ellas y preferimos adormecerlas. La incomodidad y el dolor son fuentes de aprendizaje.

Una vez sientas que has entrado en sintonía con tu propio cuerpo, te propongo el siguiente ejercicio.


Ejercicio de INtrospección corporal



El ejercicio creativo:

A través de una revisión de cómo mi propio cuerpo me enviaba mensajes a lo largo de varias semanas de confinamiento, comencé a dibujarlas y a idear una historia que partió de aquellos fragmentos.

Se observaron distintos estados corporales, como la sensación de sueño, cansancio, la pesadez, molestia en cuello y espalda, entre otras. Se tuvieron en consideración aquellas sensaciones más evidentes así como las más sutiles. Se observó un cambio en la percepción hacia el propio cuerpo debido a la pasividad, lo que conduce a estados emocionales de tristeza e inconformismo con la forma física del propio cuerpo.

A través de la ideación de la historia, se recordó cómo el cuerpo hace parte aún del mundo natural. En este proceso, la conciencia por el cuerpo pasa por la conciencia del espacio que habitamos. Se imaginaron posibles espacios donde el cuerpo, aún en confinamiento, se sienta parte de lo que le rodea y pueda ser.

En este caso, el dibujo es la herramienta que permite evidenciar la forma de percibirme. Si no tienes habilidades con el dibujo, basta intentar expresar con trazos sencillos y abstractos tanto los síntomas físicos, como los estados subjetivos relacionados con ellos. Si sientes que el dibujo no es tu herramienta favorita de expresión, te invito a hacer collages donde puedas utilizar imágenes que creas describan tus estados y te permitan contar una historia a través de ellas.

Si te animas a participar de este ejercicio, puedes subir tus dibujos a Instagram, etiquetando a @Alemórfica con el HT #introspeccióncorporal y #cuerpoquehabita

 

MIS CONCLUSIONES

El beneficio de la conciencia sobre el cuerpo que habitamos, es el reconocimiento constante que pasa por detectar emociones que usualmente permanecen ocultas, donde el cuerpo participa, las alberga, procesa y guarda en cajones que tenemos que abrir, para que no se rebasen y se transformen en oleadas de emociones con las cuales en un futuro sea más difícil lidiar.

Convertir a nuestro cuerpo en aliado, nos impulsa a descubrir nuestra propia capacidad creativa y vivir con tranquilidad en medio del confinamiento, que más que un encierro, es la oportunidad de reconocerse, reconciliarse y aceptarse.

Aquellas sensaciones que provienen de nuestro cuerpo, resultan relevantes como insumo para crear. A través de la concepción de nuestra historia corporal y el hecho de vernos a nosotros mismos reflejados en ella, nos permite tener una perspectiva más humana, que nos saca del automatismo y de la excesiva autoexigencia. Es un ejercicio de aceptación de aquello con lo que día a día luchamos y llevamos cargando.

Espero tus cargas, se aligeren un poco.

Me gustaría conocer tus propias conclusiones, así que anímate a comentar.

 

***Las reflexiones contenidas en este post, surgen de la lectura del siguiente artículo: "Introspección. El cuerpo". Ximena González Eliçabe. Se recomienda su lectura, para observar la manera en que la introspección corporal se aplica para estudiantes de diseño, a través de la concepción de un personaje, lo cual puede resultar un ejercicio enriquecedor para quien lo realice.


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GRACIAS POR HABER LEÍDO HASTA EL FINAL, ESTE POST. 



Ese escrito es una reflexión sobre las búsquedas corporales donde por primera vez tomo conciencia que éstas se ligan al territorio. Desde las montañas, cerca al volcán mis búsquedas se relacionaron con el refugio para el cuerpo y el alma, estar en presencia del mar, me permitió descubrirme como mujer y con un impulso de olas renovado, con las impresiones grabadas más atrás de la retina, con el calor bajo la piel y el suave aire que arrulla ahora me sumerjo en otra experiencia, un inicio de algo que quiero desarrollar más adelante. Esto es "Cuerpo entre paréntesis"

Esta idea surge en el marco de un Laboratorio de creación con el apoyo del Ministerio de Cultura, denominado Laboratorio cartas del mar al galeras, dirigido por el profesional en medios audiovisuales, cine y televisión Juan Pablo Ortiz (Tuchí). La propuesta del laboratorio consistió en la experimentación sonora, donde dos territorios distantes Puerto Palma, costa pacífica colombiana frontera con el ecuador y la ciudad de San Juan de Pasto, pertenecientes a un mismo departamento pero con condiciones opuestas comenzarían un diálogo a través de mensajes, interpretaciones visuales, sonoras o corporales. 







Es así como surge "Cuerpo entre paréntesis" como una propuesta donde en principio se conceptualizaron una serie de sonidos, estos son algunos de ellos:


Conceptualización: Los ritmos oscilantes sonidos eléctricos y oxidados fusionados con las melodías de las luciérnagas, las olas hacen pensar en el cuerpo mecido y suspendido en el agua, los ecos de pensamientos y recuerdos hacen pensar en el refugio, “hay que cuidarse” como una voz eterna y perdida en el tiempo que mece y protege al cuerpo y al alma. Los ritmos sobre el agua, el movimiento de tambores, el fuego crepitar hace pensar en el calor en medio de un ritual infantil, del agua emergen los tambores que invitan al salto, a sumergirse, elevarse y expresar la alegría.

A partir de los sonidos se realizó una coreografía, expresada mediante dibujos, que significan un recorrido por ese territorio imaginario que aunque es invisible, existe. Para mí existió a través de los sonidos que activan la imaginación y me trasladaron a otro escenario. 

Dibujo digital realizado por: Arq. María Alejandra Cardozo

La propuesta se llama cuerpo entre paréntesis porque se pensó en realizar dos estructuras como cuencos con los cuales se idearon distintas formas de interacción, primero como un refugio, luego como una balsa para remitir a elementos que son propios del mar. Se realizó una coreografía en base a este esquema que luego fue llevado a video.



A lo largo del laboratorio la propuesta va evolucionando y los elementos como cuencos se transforman en elementos hechos en tela, que recuerdan a las faldas de las cantaoras, o también a las redes utilizadas para pescar, así un elemento sencillo comienza a adquirir distintos significados. La coreografía se construye a partir de las primeras ideas y en el dibujo se completa. Después en el video se realiza una proyección de imágenes sobre el cuerpo y la tela, siguiendo el esquema coreografico. La herramienta del video hace evidente cómo mi cuerpo no está entrenado para un movimiento fluido, de todas maneras considero importante la búsqueda corporal, para no solamente reconciliarme con mi propia idea de cuerpo, sino para comunicarme con el otro. 



A partir de los sonidos capturados de Puerto Palma, se realizó una composición sonora que funciona para realizar una puesta en escena en conjunto con la proyección del video.


El grupo que compone el laboratorio viajó desde el 6 al 8 de octubre hasta Puerto Palma, lugar que ni siquiera existe en los mapas, pero de una dinámica comercial importante por ser frontera. Estos artistas se encargaron de llevar las obras del laboratorio y buscar una retroalimentación con los habitantes de ese lugar. Los niños son quienes más se involucraron, es satisfactorio ver que algo que ha sido pensado desde la distancia encuentra un eco, una resonancia en un lugar apartado e invisible, es así como surgen puentes, conexiones siendo el arte el que nos permite crear infraestructuras que nos unan, nos reconcilien y nos permitan reconocernos en medio de nuestras diferencias.


Ella es Karen Mancilla, participante del laboratorio quien me ha inspirado a encontrar otras formas de moverme más libres, es interesante haber encontrado una forma de conectar con un territorio y con personas que no conozco a través de un elemento con el cual encuentran una relación. Esto resulta significativo para mí, porque también pienso en una arquitectura debe conectar con quien la habite.


Este post está dedicado a esta búsqueda corporal que se hunde en las raíces del territorio, aunque no he viajado a Puerto Palma, conocí el mar en mi viaje reciente a Cartagena, y eso me permite conectar 3 territorios, la sierra, la costa pacífica y el caribe, lo que significa un descubrimiento de mi propia forma de moverme, de reconocerme en medio del espacio y de poder habitar un lugar que pueda tomar forma a partir de estas exploraciones. Es curioso cómo los laboratorios de arte, a partir de distintos procesos y  con las líneas conceptuales que proponen, permiten desplegar ideas de maneras impensadas, ese hecho de jugar con las ideas, así como experimentar con un territorio hace válido los laboratorios como lugares excepcionales para crear.

Más adelante en el tiempo, surge una reconexión con esta idea, que tomó forma en una instalación, en donde se busca recrear una figura humana envuelta en una tela blanca, que sirve de lienzo para proyectar imágenes y composiciones de colores. Este tipo de sinergias en el arte, permite repensar las obras como producto de procesos colectivos más que de intenciones individuales. Este proceso me permitió entender que una obra puede surgir desde lo espontáneo y una idea puede tener múltiples expresiones en diversos formatos. Incluso el arte se está convirtiendo para mí en contar una historia desde distintos ángulos.


Instalación capullo corporal - Laboratorio cartas del mar al Galeras
Pinacoteca Departamental - 2017

Después de un año de esta experiencia, puedo reconocer cómo el tiempo hace olvidar, las percepciones e imaginarios sobre el mar. Ese cuerpo que busca envolverse en un capullo sigue sintiendo tal necesidad... pueden cambiar las ideas pero las necesidades son las mismas. Es así como regreso a esta idea, haciendo un ejercicio de un viaje al futuro, me traslado esta vez a una fecha más adelante, un año en donde comenzaré a buscar rastros de ese paréntesis en la ciudad. 

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